Al salir de la estación de Gijón, en pocos minutos sientes la brisa de Poniente y puedes ascender a Cimavilla para bordear el cerro y encarar San Lorenzo. Bancos, barandillas verdes y esculturas acompañan un paseo plano, seguro y lleno de historia.
Desde la estación cruzas al Paseo de Pereda, bordeas la bahía con barcos y palmerales, y continúas hacia la Magdalena con vistas abiertas. La ciudad ofrece tramos cubiertos cuando llueve, fuentes frecuentes y señales claras para extender o acortar sin complicaciones.
El tren te deja cerca del río; en minutos alcanzas Alderdi Eder, respiras el aroma a sal y avanzas por la Concha hasta Ondarreta. El Peine del Viento brama con el oleaje, perfecto cierre antes del retorno pausado hacia la estación luminosa.
Revisa billetes y batería, mete agua, protector solar, gorra, algo de efectivo y un tentempié salado. Descarga mapas sin conexión, anota horarios de vuelta y puntos intermedios. Comunica tu plan, respeta fauna y dunas, y deja cada lugar mejor de como lo encontraste.
Empieza corto para disfrutar cada detalle y usa estaciones intermedias para modular el regreso. Considera calor, viento y mareas; suma sombra a mediodía y luz dorada al final. Un margen de tren extra convierte cualquier imprevisto en pausa agradecida frente al mar.